
- Quiero jugar.
Eso me dijo y yo lo deseaba más que ella. Lo importante no es el culmen sino el trayecto, el camino morboso, excitante, tenso, matenido, ascendente para poder llegar a culminar el juego de forma absolutamente desbordada. Y para ello el juego es importante, jugar, esa es la calve, pero todo juego debe tener sus reglas…..
Le dije que la primera regla sería que se quitase el tanga, que estuviese haciendo todo el día su vida normal, pero con su sexo libre, con un pantalón ajustado, para que sintiese su sexualidad, su sensualidad y su deseo a flor de piel. Le excitaba la situación, creer que la gente que tienes a tú alrededor piense que se te nota que vas medio desnuda… pero el roce con su sexo le hacía incluso tener que pararse cuando iba andando de un sitio a otro… le gustaba el juego, le gustaba la experiencia, aunque pensaba que seguro mejor con falda…
-imaginame, andando, pararme y cerrar los ojos para no echarme mano donde no debía, apretar los puños y por supuesto pensar en ti… saber que ese deseo, ese morbo es por ti, que estamos jugando juntos… y que uno mi excitación con mi deseo de ti….
Otra de las reglas del juego es que por excitada que se sintiese no podría acariciarse, no podría descargar su deseo, la tensión, el morbo, debería ser lo mas intenso y prolongado posible. Cuando llego mediodia, ella no podía más, sintió el deseo de masturbarse, de echar fuera de si toda esa ansiedad, pero sabí que si hacía eso sería castigada, pensó también en, al menos, colocarse el tanga para parar aquella pendiente de excitación, pero igualmente pensó en el castigo que le esperaría… durante la tarde se sentía como una perra en celo, deseaba ser poseida por el cabronazo que le había propuesto el juego, pero ella no sabía cuando ocurriría eso, o si tan siquiera ocurriría…..
La tercera regla sería que debería ir con medias y liguero.
- Con medias y liguero llevando pantalones?
Asi es cariño, con medias y liguero, pantalones ajustados y sin tanga… sabes que me gusta la lencería. Quiero que te sientas sensual, atráctiva, más vestida que nunca… por dentro…. sabiendo que vas desnuda…. pensando que vas vestida para mi y que todo el mundo percibe que vas medio desnuda…. y pensando a cada momento que tal vez, sólo tal vez, nos encontremos y en ese caso debes ir sensualmente vestida para mi y totalmente accesible y desnuda para nuestro deseo…
Avanzada la tarde recibio un mensaje: En medio hora te recojo, espero que hayas cumplido todas las reglas.
Cuando la recogí sus ojos lo decían todo, eran la expresión del vicio, de la lujuria, emanaban fuego…. tuve que contenerme, a esas alturas del juego mi excitación era también tremendamente alta. La besé nada más, al retirarme de su boca, sus ojos eran un fuego donde consumirse.
Poco después, mientras ella besaba mi sexo, sitiendolo crecer en su boca, yo miraba su cuerpo, y las luces de la ciudad a través del cristal del coche. Comencé a acariciar su cuerpo, liberé sus pechos, acaricié su espalda casi sin tocarla, mientras sentía como mi deseo, mi excitación se convertía en un raudal de locura que no podía controlar. Quitate los pantalones y bajate, le dije.
Apoyada contra el coche, dándome la espalda, con la ciudad al fondo, urgue su sexo, que a estas alturas era un manantial de deseo, mis dedos empapados de ella misma, se introdujeron en su trasero, lubricandolo y moviendose al mismo tiempo para dilatarlo. Poco después era mi sexo el que se abría camino en su oscuridad, provocando sus gemidos e iniciando la culminación del juego. Deje su pecho al descubierto mientras la apretaba contra el coche en cada embestida. Sentía el frio de la chapa contra sus pechos y el calor de mi sexo dentro de ella, mientras lagrimas de lujuria se derramaban por sus muslos desde su sexo….
Mis embestidas eran salvajes, sus gemidos cada vez más intensos, habíamos llegado a la última jugada y los dos estabamos fuera de nosotros mismos, no existia placer ni dolor, sino intensidad y pasión llevadas al extremo.
- Vaciate en mi cabrón.
Sono en mi mente como una descarga y mis últimas embestidas fueron realmente salvajes mientras agarraba su culo con fuerza, marcando mis dedos y mordía la parte superior de su espalda. Era como un animal, fuera de mi.
Cuando toda nuestra ansia se había descargado, mis piernas temblaban, casí no podía sostenerme en pie. Levante la mirada y comprobé que estabamos allí, junto al coche, en el arrabal de la ciudad, cualquiera hubiese podido vernos…. mi mente y mi deseo empezaban a serenarse cuando escuché….
- Deja que te limpie con mi boca con suavidad….
Al escuchar aquello el deseo se transformo en dulzura, ven aqui cariño, después de destrozarte me apetece cuidarte…. Y mimarte… Y abrazarte….